
A quien le toca morir en las calles, olvidado en el concreto aun calido por el derrame de sangre de un cuerpo esculpido de acero,
A quien le toca desvanecer por ningún motivo preciso y hundirse en las sombras de la sociedad ignorante aun por el paso del tiempo.
Virgen de los sicarios bendice estas balas de sal y que den directo en la conciencia humana y dejen de jugar a una casería.
ªº ironias de la vida ºª
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